Como dijo el Pregonero de la Semana Santa de Guadalcanal del año 1982:
Son las 5 de la madrugada, las Puertas de la Parroquia se abren de par en par y aparece la monumental efigie de Nuestro Padre Jesús.
Me acerco hacia Él y de mi garganta no sale ninguna palabra, me ocurre como al gran poeta Pemán, que cuando se dirigía hacia su Cristo de la Buena Muerte, le decía: "siento tantas ganas de abrazarte y de bendecirte que ante tus plantas piadosas quiero decirte mil cosas, que no se como decírtelas".
Y de trás de Él, la Orquídea de San Sebastián.
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